El futuro de las llaves de mando eléctrico

Joachin Naimer - Kraus and Naimer

En una época en la que la «transformación» es la palabra de moda de todas las empresas, Joachim (Ted) Naimer sigue seguro de hacer las cosas como las hacía su abuelo. Después de todo, como señala con humor el responsable de Kraus & Naimer, el negocio de las llaves conmutadoras y seccionadoras está anclado en las leyes de la física y estas «no cambian con el tiempo».


Fundada por el abuelo de Ted, Lorenz Naimer, y su socio comercial, Franz Kraus, en 1907, Kraus & Naimer ha pasado de ser una pequeña empresa que funcionaba en un sótano a convertirse en una compañía global con seis plantas de producción y 18 oficinas de venta y servicio en todo el mundo, en las que trabajan 900 personas.

Garantizar que una empresa que ha prosperado durante tres generaciones llegue a la cuarta es una gran responsabilidad. Puede que sea en una industria que, afortunadamente, está exenta de la prisa por transformarse, pero eso no quiere decir que Ted se duerma en los laureles.

«Nunca nos hemos sentado a decir: ‘Está bien, no necesitamos hacer nada’. Siempre hemos creído que lo que es bueno puede mejorarse. Estamos en constante búsqueda de la perfección», afirma.

En su interminable búsqueda de una mayor calidad, Kraus & Naimer ha tomado un importante control de sus procesos de producción, algo de lo que Ted, como ingeniero eléctrico de formación, se siente muy orgulloso.

«Construimos nuestros propios equipos de montaje, robots y moldes para las máquinas de moldeo por inyección. Innovamos continuamente y superamos los límites de la tecnología que empleamos», afirma.

Personalización: uno de los diferenciales de K&N

«Esto también nos ha permitido ofrecer un alto nivel de personalización. Nuestros clientes no están limitados a una selección fija para elegir. Hacemos todo lo posible para que nuestros productos se adapten a sus necesidades. La mayoría de las empresas no hacen -ni pueden hacer- esto».

La promesa de la empresa de ofrecer productos personalizables se basa en un sistema modular de más de 15.000 piezas individuales que cumplen las principales normativas internacionales y son totalmente compatibles entre sí.

Esto ofrece la posibilidad de configuraciones aparentemente infinitas y, por tanto, de soluciones para necesidades variadas. Uno de los principales objetivos de la empresa es garantizar que todas las piezas cumplan un nivel de calidad normalizado en cualquier lugar del mundo en el que se fabriquen.

«Podemos tener piezas individuales fabricadas en Nueva Zelanda, Austria, Alemania y Brasil, pero las cuatro piezas tienen que encajar y funcionar juntas como un todo. Es mucho más difícil de lo que se puede esperar», explica Ted.

Joachin Naimer - Kraus and Naimer

De la expansión territorial a la digital

«Casi todos los organismos reguladores de cada país tienen un requisito diferente. Se podría pensar que se trata de diferentes tipos de electricidad. Aun así, las diferencias en las especificaciones eléctricas entre Europa, América y Australia son significativas. A pesar de ello, tenemos que asegurarnos de que todos nuestros productos cumplen varios requisitos diferentes para poder venderlos en todos los territorios», dice Ted.

«Si pudiera salirme con la mía, me gustaría que hubiera una única norma que todo el mundo tuviera que cumplir y probar en todo el mundo. Esto igualaría las condiciones para empresas como la nuestra y nos permitiría competir de verdad.»

Aunque es poco probable que estos cambios se produzcan pronto, Ted no se deja intimidar. Casualmente, sus planes más inmediatos para la empresa no pasan por familiarizarse con la normativa de otro país.

«Nos estamos expandiendo, no cabe duda, pero no físicamente. Donde vemos oportunidades es en la gama de productos». Ted describe las llaves tradicionales como si estuvieran «en una isla», desarrollándose de forma separada de otros productos relacionados.

«Es hora de llevar estos anticuados dispositivos electromecánicos a la era digital y permitir que se comuniquen entre sí», afirma.

«Preveo que vamos a ver mucha más interconexión con sistemas digitales completos y fábricas automatizadas, lo que nos permitirá recoger mejores datos y análisis de los dispositivos en los que están instaladas las llaves de mando».

Hay muchos parámetros que los interruptores pueden «ver», medir e informar, como la cantidad de corriente que pasa, el voltaje, la temperatura y otros. Pero eso es sólo si la configuración está bien hecha, cosa que no suele ocurrir con las llaves normales de hoy en día.

«Creo que en el futuro la llave se convertirá en el músculo y el dispositivo digital en el cerebro, que ordenará al nervio -la mano humana- que active el músculo».

Fuente

Esta es una traducción del artículo de The CEO Magazine. Texto: Ho Yun Kuan. Fotos: David Rudolf (www.filmpro.at) y Katharina Schiffl (www.katharinaschiffl.com)

Comentarios

  1. Gustavo

    En momentos de incertidumbre, una luz de sensates donde la calidad del producto es lo más importante.

    1. tikal

      Gustavo, ¿cómo estás? Gracias por tu comentario, ¡estamos de acuerdo! La calidad marca nuestro camino y el de las marcas que representamos.
      Saludos y que tengas un buen fin de semana.
      El equipo de TIKAL

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